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San
Patricio fue el principal responsable de la conversión de
los irlandeses al Cristianismo en el siglo quinto. Sorprendentemente,
no era irlandés, no se llamaba Patrick y al principio ni siquiera
era creyente. Nació al principio del siglo quinto, con el nombre
Maewyn, en lo que es ahora Gales, pero a los dieciséis años fue
raptado por una banda de irlandeses que le vendieron como pastor
esclavo. El frío, el hambre y la soledad le llevaron a rezar,
y empezó a sentirse más fuerte y con más energía. Seis años después
de su captura recibió su primera revelación. Una voz le dijo que
era el momento de escapar, y le guió casi 500 km hasta un barco
que le llevó a casa. Otra revelación le impulsó a ir a Francia
para estudiar teología. En este tiempo le llegó la convicción
de que su destino era convertir a los irlandeses al Cristianismo.
Doce años más tarde, el papa Celestino le nombró segundo obispo
de Irlanda. En contraste al primer obispo, San Patricio sí tuvo
éxito en introducir el Cristianismo en Irlanda, conviertiendo
a príncipes y nobles, bautizando a miles de sus súbditos, fundando
monasterios y colegios, e incorporando algunos símbolos de la
religión pagana a los ritos del Cristianismo (por ejemplo la cruz
con un sol, y fogatas para celebrar la Pascua).
El talento de San Patricio en combinar elementos de las religiones
paganas con el Cristianismo se ve demostrado en el símbolo tradicional
de la celebración: el trébol. El trébol no sólo es una
planta ubícua en Irlanda, sino en su día era una planta sagrada
para los druidas. Gracias a San Patricio, también ha llegado a
simbolizar el Cristianismo. La leyenda dice que San Patricio utilizó
el trébol para explicar a los irlandeses el concepto de la Trinidad,
de cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo pueden existir como
elementos separados de la misma entidad.
Después de más de 30 años trabajando como misionario, San Patricio
murío el 17 de marzo en 461 DC. Por esa razón le rendimos homenaje
en esa fecha, celebrando su espíritu de convivencia y hermandad.
El 17 de marzo ¡todos somos irlandeses!
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