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Este juego va mejor con gente que no se conoce
bien. Es un "quiebrahielos" divertido para reuniones de trabajo,
cócteles, etc.
Todos se sientan en un círculo o alrededor de una mesa. Una persona
es elegida para empezar como "participante". La persona a su izquierda
("el interrogante") dice tres frases de esta persona. La primera
frase empieza con "Es obvio que...", y se trata de una observación.
Por ejemplo, "Es obvio que llevas una corbata roja", o "Es obvio
que llevas el pelo corto". El participante no contesta. La segunda
frase empieza con "Presumo que...", y se trata de una presunción.
Por ejemplo, "Presumo que te gusta el color rojo", o "Presumo que
te gusta el deporte". Otra vez el participante no reacciona. La
tercera frase empieza con "Adivino que....", y se trata de un hipótesis.
Por ejemplo, "Adivino que tienes un coche rojo", o "Adivino que
te gustan los perros". A este último, el participante tiene que
confirmar o desmentir. El turno pasa a la persona de la izquierda
del interrogante, y sigue así hasta que se hayan turnado todos,
y empieza de nuevo al revés, de derecha a izquierda.
Es curioso lo intuitivo que pueden ser las personas a veces, y al
participante le gusta oír como los demás le ven.
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