Los españoles no son los únicos que se sublevaron contra una
invasión francesa en el mes de mayo. Los mexicanos, para no ser
menos, también se rebelaron contra un Napoleon, en este caso, Napoleon III. El Cinco de Mayo no celebra la independencia
de México, sino la victoria de las tropas mexicanas en La Batalla de Puebla contra las tropas francesas.
La guerra entre los Estados Unidos y Méjico de 1846-48 y la posterior Guerra Civil dejó a Méjico en una situación económica bastante frágil. En 1861, el presidente
mejicano Benito Juárez tuvo que declarar una moratoria de dos años en sus deudas
internacionales. Los franceses, españoles e ingleses no estaban
dispuestos a aceptar esto, y ocuparon el puerto de Veracruz en un intento de cobrar sus deudas como sea. Los ingleses y españoles pronto llegaron
a un acuerdo con el gobierno mexicano y retiraron sus tropas, pero Napoleon III tenía otras prioridades.
En gran parte motivado por miedo al poder creciente de los Estados Unidos, Napoleon ordenó la ocupación de la Ciudad
de México. Contaron con la ventaja que los Estados Unidos ya estaba metida en su propia Guerra Civil.
En abril de 1862, las tropas francesas avanzaron hasta Puebla a 160km
de la Ciudad de México. Pero en vez de
la bienvenida calurosa que esperaban, se encontraban con una pequeña
pero resuelta fuerza, en un pueblo bien protegido. La batalla apenas duró cuatro horas, y las tropas francesas sobrevivientes se
retiraron. La Batalla de Puebla se convirtió en un símbolo de
orgullo mexicano que sigue levantando pasiones.
Con esta batalla, los mejicanos conseguieron demostrar al mundo que estaban dispuestos a hacer lo que hacía falta para controlar su propio destino. No consiguieron detener el avance del ejército francés por mucho tiempo - más adelante consiguieron ocupar Puebla y la Ciudad de Méjico - pero fue un momento decisivo para el ánimo del ejército mejicano.
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